De vuelta al color
Un retrato sepia arrugado, restaurado y coloreado para un homenaje.


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El encargo
Un viejo retrato de estudio —arrugado en la frente, manchado y desteñido a sepia— tenía que convertirse en una imagen digna para un homenaje.
El oficio
Reconstruí a mano grietas y manchas y recuperé el detalle del rostro, respetando los rasgos de la persona del original. Después coloreé el retrato —piel, pelo, traje y corbata— y lo ubiqué sobre un fondo de estudio suave y neutro, adecuado para un homenaje impreso.
El resultado
Un retrato que se siente presente y no de archivo, preparado con el cuidado que la ocasión merece.

